Nadie de los que están a mi alrededor comprenden cómo me puedo sentir y la sensación que rodea a todo mi ser. Bueno, el psicólogo sí, pero es el único que me daba la razón y para oír lo que yo ya sé no voy a gastarme 25 euros diarios ganando cuatro duros y estando Mi Padre sin trabajar.
Por circunstacias de la vida me veo, con 20 años, teniendo responsabilidades laborales como si tuviera 25, y carencias en el amor y aspectos aprovechados de la vida como si tuviera 15. No he vivido el típico campamento en el que comienzas a relacionarte con el sexo opuesto y cometes las primeras locuras; tampco aproveché mucho la época del instituto y no he tenido demasiados días de borracheras alocadas y despreocupadas, sin nada que tener en la cabeza salvo disfrutar el tiempo; o pasear por la calle de la mano con la primera novia siendo niños. Nada de eso, pero por otras circunstancias, tampoco estoy viviendo la época universitaria y su ambiente. Al no haber dinero para ello tuve que volver a mi casa dejando a muchos kilómteros la facultad y todas sus experiencias.
Estoy atrapado en un trabajo de mierda, triste, con una depresión de caballo y aguantando a la familia (ya escribiré sobre la familia, ya). Encima los amigos. ¡ay los amigos! Para tapar algunas de estas carencias he tenido que ir juntándome en los últimos años con gente más joven que yo, para intentar luchar contra el paso del tiempo que ya no vuelve atrás y poder tener otras oportunidades de realizar todo aquello que las injusticas, la mala suerte o mi no saber hacer me han impedido; porque cada edad es sinónimo de unas actividades. Pues bien, sin meterme con nadie, la gente no me ha permitido nunca hacerlo en paz sin sobresaltos. Los Guays y, sobre todo su líder después de que no quisera tema con ella, se han hartado a criticarme, reírse y llamarme “Peter Pan” porque se supone no quiero crecer. Han habido miles de críticas crueles, que me duelen hasta la saciedad, porque no se preocupan en profundizar en el estado de la persona y en por qué se pueden hacer las cosas. También un amigo de ÉL cuando me ve mirando al vacío sideral, como ausente, y pensativo se mete conmigo diciéndome que estoy empanao y no sé cuántas cosas más. La gente no ve más allá de sus narices y nunca lo va a hacer.
Pero bueno, por lo menos me he hecho un hueco y tengo amigos de verdad. La líder de los guays en cambio tiene una situación bastante triste, porque últimamente cuando viene, aunque estén todos, me encuentro entre los dos o tres que tiene que llamar para salir. Después de lo que me ha hecho si tiene que recurrir a mí… cómo la querrán los demás. Desde luego, y por suerte, yo tengo muchas más opciones antes que llamarla a ella.
De todas formas es que no puedo más. Me tienen muy quemado y necesito ver y hacer otras cosas. Si antes no perdonaba los fallos ahora no perdono siquiera una palabra errónea porque me pongo como una fiera. He desperdiciado muchos años; los amigos, la familia y el trabajo me agotan, y el tema de ÉL me puede. Mi Padre dice que el también ha tenido desengaños y alguna chica le ha dejado o no lo ha querido y no es para tanto. Si eso es lógico, pero lo que nadie puede entender es que nunca me haya ocurrido lo contrario, que alguna vez me haya querido alguien a quien yo ame. Es que si no han tenido esa mala suerte y situación triste va a dar igual como se lo explique a la gente que me va a ser imposible hacerles entender. Un ciego que nunca ha visto el mar no logrará saber cómo es por mucho que se lo expliquen. Encima ahora no es una chica, sino ÉL.
Mi Padre me quiere llevar al psiquiatra porque cuando no me entienden me pongo violento. Pero amigo, la verdad del asunto es que eso que él llama violencia es no aguantar su cara dura y no consentir que me traten como una mierda. Ponerse toda la familia al completo a cenar el día de Nochebuena sin mí a las 9 y, por decirlo, ponerse a insultarme; estar todo el día de cariñitos con su mujer y no trabajar mientras yo estoy todo el día de un sitio a otro currando; pretender que yo saque a mi hermana de 4 años adelante… eso es ponerme violento y contestar mal. (Ya postearé un día de estos sobre Mi Padre y la situación en mi casa). La psicóloga me dio la razón, pero no me puedo permitir otro gasto aunque el psiquiatra también me la vaya a dar.
La verdad, la tristeza no me la va a quitar nadie, porque sé que he encontrado a la persona perfecta y no puedo hacer nada para que estemos juntos. Otra reflexión que me lleva a hacer todo esto, es qué he conseguido con la vida que he llevado. Los amigos de ÉL están repitiendo mil veces y acabarán trabajando de fontaneros o electricistas. Pero, total, al final ganarán 1.000 euros y de momento son felices y con poco más de 15 años se van a hinchar a follar. ¿De que me sirve a mí ganar, pongamos, 1.500 euros, si todos los factores en mi vida hacen que esté solo y triste? (Habiendo hablado de ÉL, trabajo y amigos, cuando hable a fondo sobre la familia se entenderá mejor). Yo aguanto, pero aseguro que muchos no harían lo mismo en mi situación y suicidados poco harían con esos 500 euros más mensuales.


