Posteado por: Turambar | Marzo 30, 2008

Iván Ferreiro es único.

Este fin de semana ha sido intenso. El viernes mi prima Celia Blanco y yo estuvimos en la sala La Riviera (Madrid) para presenciar un conciertazo, como ninguno que haya visto antes, del Señor Iván Ferreiro. Por un motivo o por otro nunca había tenido la oportunidad de asistir a uno, así que esta vez no quisimos riesgos y pillamos las entradas casi al instante de ponerse a la venta. ÉL, que tiene gustos idénticos a mí, quiso venir, pero su madre no le dejó de ninguna de las maneras y eso que yo hablé con ella y mi poder de convicción suele ser infalible. Menos mal, porque a la entrada tuvimos un obstáculo con el que yo no contaba: los seguratas pedían el DNI, y el pobre se hubiera tenido que quedar fuera sin ver la actuación.

La verdad que no sabía muy bien qué podía esperar. Hace unos meses fuimos a un espectáculo denominado “Concierto Solidarios” que prometía a Iván en los carteles como artista principal. Mucha gente asistió al evento con la esperanza de verle y al final el ex líder de Piratas salió en último lugar para cantar junto a Antonio Orozco una única canción de éste. El público terminó con un cabreo de campeonato y con razón. Pero, por lo visto, esa publicidad engañosa sólo respondía a los organizadores del festival porque 1- Ferreiro ha puesto en su web una descarga GRATUITA de todas las canciones de su último disco y, 2- el concierto del viernes fue una pasada, como besar el cielo durante 2 HORAS Y MEDIA.

El grupo tiene un directo buenísimo, el bajo, la batería, todo, y encima acompañado de la voz del gallego y de esas letras tan especiales, más si cabe entre toda la basura lírica que se hace hoy día. Además, la sala estaba repleta de gente; nunca había estado y me sorprendió la cantidad de personas que puede albergar y su buena acústica. Desde las numerosas barras y zonas podías escuchar las canciones a la perfección. Su repertorio fue enorme, ya que llegó a cantar más de 30 canciones: entonó algunos temas de Piratas haciendo un guiño a sus viejos fans, y casi todas las canciones de Mentiroso Mentiroso; pero también cantó Turnedo, S.P.N.B, Canciones para el tiempo y la distancia, (tremendas estas tres) El viaje de Chihiro, Mrs. P, Estrella de la muerte, Ciudadano A, Mi furia paranoica; Fotogramas, Extrema pobreza, Días azules, (estas dos hicieron vibrar a todos) Tristeza, La distorsión y Piensa en frío.

Como queja denuncio el atraco a mano armada con las bebidas: cada caña de cerveza costaba 5,50 euros. También eché en falta clásicos de Piratas como El equilibrio es imposible, M, Promesas que no valen nada, Te echaré de menos, Muertos… pero no se puede pedir todo, ja ja.

Por cierto, llegamos tarde porque mi prima decidió hibernar en una siesta de campeonato, luego tardó en vestirse como si fuera a ir a la boda del rey, y pensó, finalmente, en coger su coche para ir a La Riviera y aparcarlo en la misma puerta. Conectó el GPS y cuando en la M-30 vimos el cartel que indicaba la salida hacia Pirámides y la carretera de Badajoz, insistió en coger otro rumbo porque así lo decía el GPS. ¿Creéis que estos aparatos son de fiar? ¡JA! terminamos en la A-4  por la M-40 camino de Córdoba. Y después de la ruta turística por todo Madrid, cuando ya parecía que habíamos reencontrado el rumbo… “salga por la salida 3-A”, la cual, cómo no, misteriosamente estaba cerrada por obras. Otro rodeo. Por fin nos aproximamos y a mi prima se le iluminaron los ojos viendo un sitio para aprcar donde, supuestamente tenía que estar la sala. Tardamos 15 minutos corriendo hasta llegar por el camino más largo, y eso que nos indicó un hombre: “¿Pero por qué por abajo no?”, dijo mi prima tres veces, “vale, sí, también”. Vimos rápidamente por qué no… también estaba cortado. Cuando llegamos ya había sonado una de mis canciones favoritas del nuevo disco, Toda la verdad.

En La Riviera también estaba El Bohemio, pero como lo que mi prima quiera es más importante que lo que diga él y no le apetecía verlo, no hicimos por buscarlo (también se lo gana con su actitud de doble personalidad). Se ha enfadado conmigo, pero oye, que beba agua.

Más tarde mi prima y yo fuimos a un botellón al que nos invitaron unos amigos de ella por su cumpleaños y llegué a mi casa el sábado por la mañana casi sin dormir derecho a una comida del equipo cadete de baloncesto de la ciudad, donde juega ÉL. La comida se dio de maravilla y continuamos por la noche, cerveza tras cerveza, sangría y ron. ÉL estuvo fenomenal durante el día y nos lo pasamos teta, pero por la noche Marcos hizo una parada en su casa para cambiarse y yo no quería ir a la mía porque estaba más borracho que Ernesto de Hannover. Llamé a ÉL para ver dónde estaba y quedarme un rato con sus amigos y me dijo “por ahí” sin concretarme un sitio y me colgó. Ese simple gesto me amargó la noche y ya no quise cuentas con mis amigos ni con nadie. Esto, unido a que llevaba dos días sin parar hizo que me fuera a dormirla a la una de la noche tan solo.


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