Posteado por: Turambar | Marzo 26, 2008

Soy enemigo de las nuevas tecnologías.

Y no me refiero sólo a problemas inexplicables con el ordenador, que también, porque cada vez que necesito sacar algo en claro o indago descargándome algún programa requerido para poder ver cualquier cosa, se revoluciona todo en plan Matrix y me paso todo el día como un bobalicón intentando solucionarlo en vano (encima necesito el ordenador para trabajar). De hecho un par de colegas del Satélite’s Club han estudiado algo de informática y lo flipan en colores cada vez que los llamo por algún desvarío técnico. “Te pasan cosas que no he visto nunca a nadie”, me comentan.

Digo que ya no quiero referirme sólo a eso, sino que no puedo tener productos de nueva generación porque a la mínima los voy a destrozar. Hay personas que pueden tirar su teléfono contra una roca afilada como cuchillas con todas las fuerzas de su cuerpo y les va a quedar inmune; a mí se me cae algo una vez y se monta una avería de tres pares de cojones; mi primer móvil bueno, por ejemplo, se cayó 30 cm. al suelo desde el sofá mientras dormía la siesta y se partió la pantalla en dos sin solución alguna; pero como si lo hubiera pisoteado una manada de mamuts en celo.

Hoy se han llevado a arreglar mi actual móvil, un nokia N80 que se me cayó al suelo la noche de las hogueras y tiene una brecha en la pantalla como la raja del culo de dios. Me han dicho que tardará dos semanas en venir y que me saldrá por 50 euros aunque, conociendo “mi suerte”* y lo “rápido” que se curra en España, me espero cualquier cosa.

*Ahora viene la historia ganadora del premio en el festival del humor:

El Sábado de Carnaval salí, como siempre, a hacer fotos del desfile nocturno con mi cámara, la Canon Powershot G7. Cuando terminé de trabajar decidí que no habría nada de malo en quedarme con mi máquina para tomar unas cuantas imágenes a nuestros propios disfraces. Una hija de cien mil putas amiga de la Pija Camuflada, más torpe que un enfermo de parkinsson robando panderetas quiso ver qué tal salía y en medio segundo me la hizo trizas en el suelo; el objetivo todo abollado y la cámara no respondía. Un miembro del Club Megatrix, que llevaba toda la noche haciéndose el machote con ella consiguió que me fuera a mi casa intentando hacer ver que soy el malo porque siempre estoy protestando y les amargaba la noche, “la cámara se arregla y punto”. Eso era lo de menos, porque pagaría mi empresa, pero conociendo cómo funcionan todas las empresas en este pútrido país, comenzé a imaginarme que tendría hijos antes que me la trajeran reparada.

Bueno, pues la mandé por correo expréss a mis jefes y éstos hicieron lo propio hacia la fábrica. Un par de semanas después sin buenas nuevas me empecé a mosquear, pero sólo mes y medio después comencé a cagarme en dios al seguir sin ninguna noticia. Tras un nuevo toque de atención a La Hormiga Atómica, conseguí que a finales de esa semana la enviaran de vuelta por lo que, me dijo, la recibiría el lunes o el martes…

Lunes: Me pasé la mañana entera en mi casa esperando que sonara el timbre… excepto de 12.10 a 12.25 que tuve que marcharme a la emisora de radio a recoger la grabadora que les había prestado. Vuelvo a casa y tengo un aviso de ausencia de las 12.15. Fenomenal, llamo por teléfono a la central de Seur y me comentan que hasta el día siguiente no podían darme una solución porque sólo trabajan en horario de mañana…

Martes: Esta vez sí, toda la jodida mañana en casita esperando… en vano. Hablo con mi madre y de casualidad vio al repartidor por la calle. Según él no había traído mi paquete porque teníamos que llamar por teléfono para que le avisen. “Hemos llamado”, dijo mi madre. “Ah, pues se le habrá olvidado a la telefonista dejarme la nota y tu cámara se la han vuelto a llevar”. Busco en internet para consultar el estado de mi pedido, y cual es mi sorpresa cuando leo que ya me había sido entregado mi paquete el lunes. Pensé, verás, todavía me la pierden, así que vi que aparecía el sitio de origen del envío. Cojo las Páginas Amarillas para buscar la empresa de mensajería de esa localidad y así poder hacer una consulta más personal en lugar de un 902, marco el número y… me sale una grabación bramando: “El servicio contestador de telefónica le informa de que no existe ninguna línea en servicio con esta numeración”. Cago en dios…

Miércoles: Tenía rueda de prensa en el Ayuntamiento, así que avisé a Mi Padre con lo que pasaba. El hombre se tira durmiendo sin hacer nada hasta las 6 de la tarde, por lo que me temí lo peor un día más. Por lo que luego me contó, en cuanto oyó el timbre bajó por las escaleras de mi casa poniéndose los pantalones, prácticamente como en una especie de prueba de “Qué Apostamos”, y cuando levanta el telefonillo ya no se oía nada más que el aire. Se asoma por la terraza y ve la furgoneta de Seur marchándose. Entra y llama a la central ipso facto, pero la operadora le señala cachondamente que es que trabajan muy rápido, así que tendría que esperar un par de días hasta que me trajeran el deseado envío. Tras cagarse mil veces en la virgen consiguió que la tía localizara al repartidor, volviera una hora y media después y le entregara mi cámara a mi padre en la calle, con su furgoneta en marcha, jeta de pocos amigos y la ventanilla bajada… MANDA HUEVOS.

Encima me la han devuelto con menos capacidad de zoom. Eso sí, los 10 megapíxeles nadie me los quita. Así que ya sabéis, nada de encargar envíos a los incompetentes de Seur.



Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías