Posteado por: Turambar | Marzo 20, 2008

¿Van a ser más ricos y felices?

En septiembre celebramos nuestra Semana Grande, y los diversos grupos de amigos alquilan locales donde guardar bebida y escuchar música. Este año nos sobraron 170 € de bote, de los cuales no supe nada hasta el pasado domingo… 

Ésta es la última anécdota que ha sucedido. La comentaré en el primer post antes de poner al día los antecedentes, cual buen lector de periódico, desde el final al principio.

Aquí, en mi ciudad, es tradición celebrar la noche del 18 de Marzo en las calles cenando, bebiendo y haciendo el cafre con los amigos en una hoguera (no se queman fallas como en Valencia y desconozco si en otras regiones también es típico). Una vez has terminado de llenar el buche y de calentarte con un par de copazos, sueles ir a visitar otros fuegos.

Pues bien, como es lógico, un año más nos dispusimos a quedar por la tarde para prepararlo y comprar todo. En esta ocasión pensé que sería diferente. Ha sido el primer año que mis amigos han ido a estudiar fuera y, más de los que pensaba, han venido muy gallitos y creciditos pensando que lo que han hecho es un logro y que son ídolos a los que hay que levantarles un tótem y venerar. Muchos fines de semana han vuelto a casa sin una llamada, un aviso, un qué tal te va, por lo que (y por muchos detalles) he llegado a la conclusión de que antes fingían que les importábamos y llevarse bien entre ellos porque no tenían más opción si querían salir de fiesta. Ahora, se han quitado la máscara porque ya no es necesaria esa actitud al sentirse arropados fuera por otra gente, la cual descubrirá con el tiempo cómo son, pero de momento, no.

Pues bien, en un intento por recuperar los lazos del grupo, si es que los hubo, los falsos diplomáticos de mis amigos decidieron hacer una comida hace dos fines de semana, pero al haber varios que no podían ir decidieron hacer otra más el pasado sábado. A ésa yo no pude ir por estar de viaje con el equipo de baloncesto, pero la primera la pagamos religiosamente de nuestro bolsillo. Ahora bien, en la segunda los que estuvieron fueron Los Guays, por encima del bien y del mal. Éstos creyeron de lo más lógico gastarse los 170 € del bote en su comida aunque el 50 % de la gente no estuviera. Incluso se asociaron con El Club Megatrix, frikis medio atontaos pero que no dudaron en unirse a esta causa. El líder de este clan da la casualidad que es el administrador del dinero y no había revelado a nadie la existencia de esa cantidad.

Y llegó el día de las hogueras. No pensaba protestar ni nada, porque con 10 € por cabeza no vamos a salir de pobres y si son más felices  y se creen más inteligentes gastándolo tan ruinmente, allá ellos. Pero hay cosas que se pasan de castaño oscuro: pretendían que todos pusiéramos hasta 10 € porque faltaban dos o tres y no se podía gastar el bote. Entonces salté diciendo que es más fácil ajustar cuentas con ellos después a dejar ese dinero sin utilizar nada más que cuando a los que gastaron parte de él les convenía. Casi me comen, llamándome tacaño y rata “por 50 € que gastaron”. No amigo, a mí lo que me molesta no es el acto miserable en sí, sino que lo ocultaseis seis meses y que tengáis esa falta de respeto hacia los demás independientmeente del dinero, que ya digo es una cantidad ínfima. A la líder de Los Guays le dije que quizá ella en ocasiones a puesto pelas de su cartera cuando ha faltado algo, pero que en otros llueve sobre mojado porque cuando hay algo gratis siempre están los mismos. Entonces todos se miraban de reojo con una sonrisilla tipo Jocker en Batman como diciendo “ya está protestando el de siempre”.

Al final conseguí por cuestiones éticas y lógicas que los que no teníamos idea de ese dinero no pagáramos en la noche de las hogueras, utilizáramos el bote más lo que los beneficiarios de la otra ocasión aportaron. Posteriormente, echaremos cuentas con la minoría que no ha estado ningún día.

Claro, lo conseguí pero no van a parar de darme malas contestaciones hasta el día del Juicio Final. Los Guays están heridos en su orgullo y a la mínima van a ir a morder a la yugular. La líder no dejó de echar en cara que los troncos y palés de la hoguera eran suyos y que algunos no los habíamos transportado al campo en una furgoneta con sus padres. Sí, maja, pero da la casualidad que soy el único que tenía coche, la comida y la bebida estaba en mi arcón y sólo yo y no otro podía recogerla, ir a buscar a Mr. Perfect que tenía litronas en su casa e ir a comprar todo el pan. Como en los establecimientos la gente se multiplicaba como si de moho se tratase, nos llevó un buen rato. Comenzaron a vocear y repartir improperios varios, mientras yo, y ahí me sorprendí, me vi entrando en su juego echándoles en cara que el año pasado yo solo compré todo y que incluso al caer en domingo madrugué a por el pan para que no le faltara a nadie; porque salir de fiesta el sábado por la noche le gusta a todo el mundo, pero madrugar al día siguiente no… y además para que luego casi nadie te lo pague al tratarse de una barra por cabeza.

P.D. Luego es para verlos cuando van a comprar: en plan racionar alimentos como en una Guerra Civil. Seis morcillas, 10 chorizos, un kilo de panceta… Y como se te ocurra coger una morcilla te pegan un tiro con la recortada de 9 mm. “porque ya están pilladas”, por Los Guays, claro. En fin, que no puedo con la gente así…



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  1. [...] la víspera de nuestra primera comida antes de la Noche de las Hogueras, Mr. Perfect me preguntó por messenger el plan que teníamos, del cual le informé. Me contestó [...]


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