Sí, ya sé que para ser el primero uno debería ser suficiente porque nunca sabes cuánto te va a doler, cómo le va a sentar a tu piel y si finalmente te acabarás cansando de él. Pero como muchas veces me muevo por impulsos y el tipo del estudio era bastante majo, me hizo el segundo tatuaje gratis, dentro del precio de los 80 euros del primero: Las fotos se pueden ver en mi página de flickr, enlazada a la derecha. En mi antebrazo izquierdo, mi nombre a gran tamaño escrito en letras tengwar; en el antebrazo diestro, el nombre de ÉL también en caracteres élficos.
La verdad que llevaba más de un año detrás de uno, pero por un motivo o por otro lo fui dejando y llegó el verano pasado, y como siempre estoy en mi piscina tomando el sol, opté por no hacérmelo, puesto que necesita aproximadamente un mes de cuidados evitando que no le dé la luz solar. Así este año tendré tiempo de lavarlo con agua tibia y jabón natural dos veces al día para desinfectarlo; y curarme con la crema bepanthol tres o cuatro ocasiones cada día durante tres semanas (procesos que me han explicado que hay que seguir). Incluso tendré tiempo antes de broncearme de ir a repasarme la tinta en un mes y medio, como me aconsejó el hombre.
En mi ciudad no hay estudios de tatuajes, pero aprovechando que un colega del baloncesto iba a 80 km. a repasarse el suyo, me quité de encima rápido el curro y me fui con él para allá en su coche con lluvia, viento y frío. Por cierto, que volvimos a las 00.30 de la noche y mis padres aún no se han enterado de que me fui ni de lo que he hecho.
Una vez en la tienda oyendo el infernal ruido de la aguja estuve a punto de salir por patas, más teniendo en cuenta que los tíos estaban inflándose a litronas en la mesa de tatuar. Más de siete conté. Pero bueno, como el material estaba en buenas condiciones pasé por alto ese detalle y terminé bebiendo alcohol con ellos a pesar del descomunal desorden y vertedero recién creado que allí había. Por lo menos siempre se agradece para que el tiempo de tortura pase lo más rápido posible que el tatuador sea campechano y junto a sus amigos no pararon de hacer gracias y contarnos anécdotas súper curiosas. Qué bien lo pasé, tenían un humor de la hostia.
Y para los que estén indecisos sobre si grabarse algo o no, decir que te escuece más una quemadura que esto (aunque es una sensación parecida) y el dolor es bastante soportable, aunque según la zona, eso sí. Añadir también que antes me había documentado sobre los riesgos y peligros que conforman estos cambios para la piel, y la posibilidad de eliminar un tatuaje en futuro mediante tecnología láser.
Escrito en General, Viajes, ÉL | Etiquetas:ÉL, cuidado de la piel, estudio homologado, moda, tatuajes, Turambar


